Washington; 2 de enero de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro tras lo que calificó como un “ataque a gran escala” de fuerzas estadounidenses contra Caracas y otras regiones del país. Hasta el momento se desconoce el paradero de Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que Maduro y su esposa fueron capturados y sacados del país. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, indicó en X que ambos enfrentarán cargos por narcotráfico y terrorismo en tribunales de Estados Unidos.
Trump reiteró que considera ilegítimo el poder de Maduro, a quien acusa de fraude electoral en los comicios de julio de 2024. El líder venezolano ya había sido acusado formalmente en 2020 por la justicia estadounidense, y el Departamento de Estado ofrecía una recompensa de 50 millones de dólares por información para su arresto.
Según reportes oficiales, los ataques se produjeron tras meses de presión que incluyeron un despliegue militar estadounidense en el Caribe. Además de Caracas, se reportaron impactos en Miranda, La Guaira y Aragua. Periodistas constataron explosiones alrededor de las 02:00 horas locales; autoridades venezolanas denunciaron afectaciones a población civil, sin presentar pruebas.
Trump anunció una conferencia de prensa sobre Venezuela a las 10:00 horas (CDMX) desde su residencia de Mar-a-Lago. En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió a Washington una “prueba de vida inmediata” de Maduro y su esposa.
Imágenes difundidas por el canal estatal VTV mostraron daños en instalaciones cercanas a Fuerte Tiuna y a la base aérea La Carlota. El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, anunció un despliegue masivo de fuerzas terrestres, aéreas y navales, mientras el canciller Yván Gil solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas.
Países aliados de Venezuela, como Rusia, Irán y Cuba, rechazaron los ataques; México expresó oposición, la Unión Europea pidió contención, España se ofreció como mediador y Colombia movilizó tropas a la frontera y solicitó reuniones “de inmediato” en la OEA y la ONU.